Recurso 1

Biometría y salud: una pareja perfecta

Condenan a Sanidad por confundir a una paciente con su compañera de habitación. El departamento deberá pagar 30.000 € a una mujer que sufrió graves lesiones al ser confundida con otra enferma. Aunque parezca inverosímil, hechos como éste suceden más veces de las deseables en centros sanitarios, y son fácilmente evitables.

Lo más grave de la noticia es que, además del daño producido a la paciente, es un fallo evitable con el uso de técnicas de identificación biométricas. No hay estadísticas globales ni precisas sobre la frecuencia y el coste de los errores por identificación incorrecta de pacientes, pero los datos disponibles señalan que son una proporción significativa del total de errores médicos.

La Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations, organización no lucrativa norteamericana para la mejora de la calidad en la salud, elaboró un informe en el que descubría que, en 2005, en los Estados Unidos, la identificación incorrecta de pacientes fue la causa de un 13% de los errores médicos en la cirugía y 67% de los errores en las transfusiones.

Más datos. Entre noviembre de 2003 y julio de 2005, la Agencia Nacional para la Seguridad del Paciente del Reino Unido denunció 236 incidentes relacionados con la pérdida de pulseras o pulseras con información incorrecta. Sin duda, los errores son demasiados, teniendo en cuenta que se trata de un problema cuya solución tenemos a nuestro alcance. Los sistemas nacionales de salud de otros países del mundo ya están dando pasos en este sentido, desde grandes hospitales y centros de salud públicos, hasta pequeñas clínicas privadas utilizan la biometría para resolver estos problemas con eficacia demostrada.

Errores médicos evitables
Utilizando las técnicas biométricas para la identificación de los pacientes se erradicaría ese alto porcentaje de errores médicos, ganando también en calidad de atención y aportando mayor comodidad al paciente. Frente a las técnicas comunes para determinar la identidad de las personas, basadas en algo que llevamos como una pulsera, o algo qué sabemos, como el nombre o una contraseña, la biometría se basa en lo que somos y es el único sistema capaz de asegurar la identificación inequívoca de los pacientes, sin margen de error (los sistemas biométricos tienen un índice de seguridad del 99.9%) y una relación coste-beneficio más que asequible.

Sus beneficios para el sector sanitario son evidentes a dos niveles: para pacientes y para los propios centros sanitarios, tanto en mejora asistencial como económicos y de reputación corporativa.

Pacientes satisfechos
La identificación biométrica del paciente evita tratamientos incorrectos gracias al acceso inequívoco a la Historia Clínica Electrónica (HCE), lo que aumenta su seguridad por el conocimiento previo de alergias, antecedentes personales, administración de medicación o cirugía segura. Además, genera confianza y tranquilidad en los pacientes ya que garantiza la privacidad del acceso a información confidencial y permite cumplir con la Ley Orgánica de Protección de Datos.

La biometría evita errores por problemas de identificación inequívoca en pacientes sin documentación de identidad, especialmente en los Servicios de Urgencias. El paciente gana en comodidad y agilidad al no necesitar llevar nada físico ni memorizar contraseñas para identificarse al acceder a los servicios sanitarios.

Todo ello redunda en un mejor servicio gracias a la mejor gestión de la información y en un mayor grado de satisfacción del cliente, en este caso, el paciente.

Beneficios para los centros sanitarios
Para los centros sanitarios, los beneficios por la aplicación de técnicas biométricas para identificación de pacientes tienen una doble vertiente: evita errores médicos y aumenta su seguridad ante intentos de fraude. Y en ambos casos, la rentabilidad económica es un claro denominador común.

La biometría aporta seguridad y rentabilidad económica, ya que evita suplantaciones fraudulentas con la identificación segura del paciente. Además garantiza protección al paciente y el personal sanitario, ya que evita errores médicos por identificación segura del paciente y su HCE.

Otra ventaja es que un sistema biométrico no conlleva gastos de gestión por pérdida u olvido de credenciales. La identificación mediante lectura de huella dactilar, por ejemplo, no precisa la adquisición ni almacenaje de material fungible, ahorrando costes fijos a los centros sanitarios.

En definitiva, y más allá de los claros beneficios económicos que reporta un sistema biométrico, la mejora del servicio es evidente, con eliminación de errores médicos por mala identificación del paciente y mejor atención al paciente gracias al acceso inequívoco a su HCE.

Complejidad de implantación
Los sistemas de identificación biométrica se integran perfectamente con los HIS (Sistema de Información Sanitaria) que actualmente poseen todos los hospitales. No requieren cambios en el núcleo del HIS, tan sólo una(s) semana(s) de adecuación.

Luego viene el cambio a nivel de proceso, tanto el personal asistencial, como el propio paciente, deben exigir la identificación ante cualquier acto médico. Este hecho cobra relevancia en actuaciones relacionadas con procedimientos quirúrgicos, pruebas de alto coste y, en general, aquellas que conlleven cierto riesgo para el paciente. Y, por supuesto, también en los procesos de administración de medicación y en todos los de admisión.

No es un cambio invasivo en los procesos, se trata más bien de un cambio de hábito, tanto para el personal asistencial, como para el paciente. “Ponga usted el dedo sobre el lector” Cinco segundos, que mejoran y aseguran la seguridad clínica.

Este artículo es fruto de la colaboración entre Umanick Technologies y Lãberit.

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